¿Es necesaria la Secretaría de Educación Pública?

¿Es necesaria la Secretaría de Educación Pública?

Todos pensaban que si el gobierno se hacía cargo de la educación del pueblo, nuestro país iba a prosperar como nunca. Fue una mala idea. Se formó un modelo educativo caro, conflictivo, ineficaz y corrupto. Es tiempo de corregir para no seguir malgastando recursos y desperdiciando talentos.

Las primeras escuelas y universidades en la Nueva España fueron fundadas por las órdenes religiosas. De manera marginal algunos particulares se atrevieron a abrir escuelas pero nunca fueron bien vistos por la iglesia ni por el poder político. La iglesia pensaba que las escuelas privadas formarían a los alumnos como ateos; el poder político temía la crítica e independencia de pensamiento de escuelas libres. Al Estado, después de doblegar a la iglesia, le fue fácil controlar a los particulares, que eran menos numerosos. A la iglesia se le permitió tener escuelas y universidades, pero tenían que enseñar el programa oficial. A los particulares laicos se les permitía cobrar colegiaturas pero también tenían que ceñirse a los planes y programas de estudio formulados por el gobierno. La estrategia más importante consistía en crear un organismo del Estado que tuviera el control absoluto de la educación en todo el país. Así, primero fue la Comisión de Instrucción Pública con Gabino Barreda a la cabeza, luego la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública y Bellas Artes, dirigida por Justo Sierra y finalmente se fundó la Secretaría de Educación Pública en 1921 con José Vasconcelos como primer secretario. Podemos decir que el Estado ha tenido el control de la educación por más de 150 años. ¿Cuál es el resultado hasta hoy en día de este manejo gubernamental?

  • Se edificaron miles de escuelas primarias, secundarias, preparatorias, pero no se logra cubrir la demanda.
  • Se han creado instituciones para la alfabetización, pero no se ha erradicado el analfabetismo.
  • Se fundaron cientos de institutos y universidades públicas, pero los nuevos profesionistas no generan industrias, no dominan una lengua internacional y son poco competitivos.
  • Se han creado institutos de investigación muy caros pero incapaces de resolver los problemas de México.

Y toda esta actividad estatal consume la tercera parte de los ingresos del gobierno. Un gasto enorme para un sistema gigantesco y con resultados pobres. No puede seguir así.

¿Dónde está el error?

Antes que nada hay que percatarse que nuestro sistema educativo es un MONOPOLIO ESTATAL y por eso funciona mal.

Dudo que este modelo monopólico haya sido creado con malas intenciones, al contrario, Barreda, Sierra, Bodet, Vasconcelos y otros tenían interés en educar bien al pueblo, sólo que tomaron una ruta perversa. No podía ser de otra manera dado que en esos tiempos el atraso de la teoría era evidente y la gente sólo conocía ideas socialistas surgidas de ultramar.

Mi conjetura es que se adoptó un modelo educativo equivocado. Nuestro modelo es el que impuso el Káiser Otto Bismarck en Prusia, es el mismo que se estableció en la URSS: Todo bajo control del Estado. Es propio de países comunistas. Por un sistema así, fracasaron los soviéticos y lo mismo para los países que han copiado este modelo centralista.

Hay que darse cuenta que un monopolio educativo no es compatible con una economía de mercado. Mientras ésta exige diversidad de escuelas y universidades, aquél sólo ofrece una visión, la del Estado. Si todos los ciudadanos son educados con los mismos programas y planes de estudio naturalmente la cultura se empobrece, como ha sucedido en donde se aplica el modelo de monopolio educativo. El caso más dramático es el de Corea del Norte donde sólo se enseña en las escuelas lo que el dictador comunista Kim Il Un dice.

Si no queremos profundizar el fracaso de México, es necesario cambiar de modelo educativo lo más pronto posible. Es necesario crear un sistema libre y competitivo en el campo de la educación. Pero tenemos que convencernos que sólo de un sistema libre de educación pueden emerger cientos o miles de nuevas ideas, teorías, ciencias, etc. Tenemos que liberar el talento de los mexicanos.

¿Cuál es la estrategia para romper el monopolio educativo del Estado?

  • Desaparecer la SEP. Sería deseable que de pronto se decretara su extinción y que se diera libertad completa a las escuelas que ahora dependen de esta secretaría para rediseñar sus planes y programas.
  • Introducir el Voucher. Esto es para que la escuela tenga incentivos para mejorar sus planes y programas de estudio, para que los profesores centren su atención en sus educandos y para que los sueldos de los profesores se incrementen sustancialmente.
  • Vender las escuelas. Desaparecer la SEP implicaría un gasto enorme. Para evitarlo recomiendo que se le pague al personal con acciones de las escuelas. En otras palabras, el personal de la SEP se convertiría en propietario de los planteles. De esta manera no costaría nada al erario ni a la sociedad por hacer un cambio de modelo educativo.

Esta propuesta puede parecer atrevida, pero a un gran problema hay que dar una gran solución. Nada qué temer con un sistema de educación competitivo y libre. No es otra cosa que aplicar la teoría de los mercados libres al campo de la educación. Si aún tenemos desconfianza en los mercados libres hay que mirar la historia para darnos cuenta que allí donde la gente ha sido libre, donde el gobierno no interviene es donde se han desarrollado las mejores culturas y la mayor prosperidad para sus pueblos.

En un modelo educativo libre y competitivo los dineros se usan de manera más eficiente debido a que el mal uso conlleva a perder prestigio y confianza de la gente. Por lo tanto, rendirán mucho más para satisfacer así a la demanda.

México necesita y se merece un nuevo modelo educativo y desde ahora lo podemos construir, con la plena confianza de que dará mejores resultados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *